Las Américas poseen un acervo de conocimientos y experiencias en materia agrícola que podría transformar el debate y las decisiones a nivel mundial. Este es el eje de un análisis que aboga por proyectar los logros regionales hacia organismos internacionales clave como la FAO.
Bajo esta premisa, se esgrime que los avances generados en el continente americano en cuestiones de producción de alimentos, tecnología agraria y políticas rurales funcionan como un faro orientador para otras latitudes. Las soluciones implementadas en la región demuestran eficacia y podrían adaptarse a contextos diversos en Africa, Asia u otras zonas del planeta.
Dentro de esta estrategia de posicionamiento global, se impulsa la candidatura de Manuel Otero para conducir la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Su eventual acceso a la dirección general representaría un reconocimiento a la capacidad de América para influir en la agenda alimentaria internacional.
La apuesta por Otero implica más que un cambio en la conducción institucional. Significa colocar a un referente que comprende las realidades, desafíos y soluciones propias del continente americano en un puesto estratégico de toma de decisiones a escala global. En momentos donde la seguridad alimentaria y la sostenibilidad agrícola son prioridades urgentes, contar con liderazgos que trasladen la experiencia regional a marcos internacionales resulta fundamental.
Esta iniciativa busca que América Latina deje de ser una periferia en los espacios donde se definen políticas agrícolas mundiales y pase a ser protagonista en la búsqueda de soluciones para garantizar alimentación, desarrollo rural y producción responsable en todo el planeta.
Imagen: Mikhail Nilov / Pexels – Con informacion de Clarín Rural






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