Rosatti visitó la Cámara Federal de Rosario con un mensaje que equilibraba el reconocimiento de logros con críticas sustanciales respecto del estado actual de la administración de justicia. El presidente de la Corte confirmó que existen mejoras documentadas en las estadísticas vinculadas al narcotráfico y al crimen organizado, pero insistió en la existencia de problemas estructurales que persisten.
El diagnóstico de Rosatti apunta hacia la permanencia de redes de corrupción y mecanismos de protección que operan de manera integrada dentro y fuera de las instituciones judiciales. Estas conexiones ilícitas, según su perspectiva, constituyen un factor determinante que limita la capacidad del sistema para funcionar con integridad y transparencia.
La advertencia de Rosatti sugiere que los esfuerzos anticorrupción y de persecución penal deben dirigirse no solo hacia los delitos convencionales, sino también hacia las estructuras que protegen y facilitan actividades criminales desde dentro del aparato estatal. La corrupción judicial y la cooptación de funcionarios representan, en su análisis, los nudos críticos que requieren atención prioritaria.
Durante la visita, Rosatti pudo constatar directamente la realidad del poder judicial rosarino. Su intervención pública refleja una postura de exigencia hacia los sistemas judiciales locales, combinando reconocimiento de avances con demandas explícitas de avances adicionales.
Las declaraciones del presidente de la Corte adquieren relevancia en un contexto donde la pregunta sobre la calidad y limpieza del poder judicial es central para la confianza ciudadana en las instituciones. Rosatti, al señalar que «hay mucho que limpiar todavía», comunica que el trabajo anticorrupción es una tarea de largo aliento que requiere persistencia y dedicación institucional para lograr resultados duraderos.
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