El sujeto circulaba con un menor de edad sin las medidas de seguridad reglamentarias y, al ser interceptado por el control, reaccionó de manera agresiva contra los inspectores.
Un grave episodio de irresponsabilidad y violencia urbana se registró durante un control vehicular de rutina en las calles de la ciudad. Las autoridades informaron que un conductor manejaba con el bebe en brazos, una conducta que puso en riesgo inminente la vida del lactante y de terceros ante cualquier eventualidad de tránsito. Al notar la infracción, los oficiales de tránsito le ordenaron detener la marcha para labrar el acta correspondiente y asegurar al menor en una silla reglamentaria. Sin embargo, el hombre se mostró alterado y agredio a los oficiales de transito mediante insultos y empujones, intentando evitar la retención del vehículo y el control de alcoholemia. El test posterior confirmó que el individuo presentaba niveles de alcohol en sangre muy superiores a los permitidos por la normativa de tolerancia cero vigente en la provincia. Ante la resistencia a la autoridad, debió intervenir personal policial para proceder a la detención del infractor y garantizar el resguardo del bebé, quien fue entregado a su madre en el lugar. La justicia de faltas y la fiscalía penal tomaron intervención inmediata, disponiendo el secuestro del automóvil y la apertura de una causa por resistencia y puesta en peligro de la integridad de un menor. Este suceso ha despertado una fuerte indignación social debido a la falta total de criterio por parte del padre del niño al conducir intoxicado.






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