El exdiputado tomó la presidencia del radicalismo en La Pampa tras un acuerdo interno y busca recomponer vínculos, fortalecer la estructura territorial y reposicionar al partido como alternativa.

Martín Berhongaray asumió la presidencia de la Unión Cívica Radical de La Pampa con el objetivo de iniciar una etapa de reorganización interna, luego de un proceso electoral que dejó al partido con resultados adversos y una fuerte pérdida de protagonismo político en la provincia. La nueva conducción se formalizó con un traspaso institucional y un acto político de mayor envergadura previsto para febrero.

El dirigente planteó como eje central de su gestión la reconstrucción del radicalismo desde la convivencia interna, priorizando el diálogo entre los distintos sectores partidarios. En ese marco, promueve una estrategia basada en el consenso, la amplitud y la incorporación de todas las líneas internas, incluidas aquellas con las que mantuvo diferencias históricas.

Uno de los pilares del nuevo esquema es el fortalecimiento territorial del partido, apoyado en los 28 gobiernos locales que administra la UCR en la provincia. Berhongaray busca articular el trabajo de intendentes, legisladores y dirigentes partidarios para recuperar presencia en todo el territorio pampeano y ordenar el funcionamiento orgánico.

En paralelo, el presidente del radicalismo provincial mantiene un vínculo fluido con la conducción nacional del partido, encabezada por Leonel Chiarella. Desde ese espacio, apuesta a alinear estrategias políticas y poner en valor una lógica militante común, con la mira puesta en la construcción de una alternativa competitiva de cara a las elecciones de 2027.

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