Los protagonistas de la exitosa saga mantienen un acuerdo insólito en sus contratos: ningún combate puede dejarlos como perdedores en pantalla.
La tensión entre Vin Diesel y Dwayne “La Roca” Johnson trascendió los límites del set y llegó al plano contractual. Según reveló The Wall Street Journal, ambos actores —junto a Jason Statham— tienen una cláusula en sus contratos que establece que ninguno puede perder una pelea en las películas de Rápidos y Furiosos.
El acuerdo, pensado para proteger la imagen de sus protagonistas, obliga a los guionistas y coordinadores de escenas a contabilizar cada golpe, patada o caída. En algunos casos, incluso se modificaron escenas enteras para que ninguno pareciera vulnerable. Un ejemplo emblemático ocurrió durante el rodaje de Fast & Furious 8, cuando Johnson pidió que su personaje permaneciera sentado —y no tendido en el suelo— tras un enfrentamiento, para no dar señales de derrota.
El productor Michael Fottrell confirmó que esta regla influye directamente en la coreografía de los combates, mientras un editor de la saga admitió que “es como una competencia de quién se ve más fuerte o tiene más primeros planos”. En palabras de Diesel: “No siempre es fácil ser un alfa. Y son dos alfas”, dijo en 2017.
Este equilibrio entre egos y ficción convirtió las peleas en un delicado tablero de poder, donde los músculos y la reputación pesan tanto como los motores de los autos más rápidos del cine.






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