Cinco nuevas sanciones de FIFA y una deuda que ronda los tres millones de dólares agravan la crisis institucional del club.
San Lorenzo atraviesa una de las peores crisis económicas e institucionales de su historia reciente. En un escenario marcado por la incertidumbre dirigencial, el club recibió cinco nuevas inhibiciones de FIFA, que elevan a once el número total de sanciones vigentes.
El regreso de Marcelo Moretti a la presidencia, tras una resolución judicial que anuló la acefalía, no logró estabilizar la situación. Por el contrario, la obligación de convocar a una reunión de Comisión Directiva esta misma semana reabre el debate sobre la continuidad de la actual gestión y la posibilidad de nuevas renuncias.
Las recientes inhibiciones responden a reclamos pendientes por transferencias y cuotas impagas de acuerdos anteriores, entre ellas las de Rafael Pérez y Diego Herazo, que representan unos 350 mil dólares. Pero el monto total que deberá afrontar San Lorenzo para poder incorporar jugadores supera los 2,8 millones de dólares, con deudas hacia el Monterrey por Adam Bareiro, el Austin FC por Jhohan Romaña, y ex futbolistas como Diego “Torito” Rodríguez.
Aunque el primer equipo de Damián Ayude mantiene chances de clasificar a la Copa Sudamericana 2026, la situación institucional preocupa a socios e hinchas. Las dificultades financieras, los conflictos internos y la falta de claridad en el rumbo dirigencial ponen en jaque el futuro inmediato del club, que busca evitar una nueva acefalía y recuperar la estabilidad perdida.






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